Cómo comenzó todo
En 2019, tres diseñadores frustrados con la uniformidad de la moda industrial decidieron crear algo diferente. No buscaban revolucionar la industria, solo querían hacer ropa que ellos mismos usarían.
Lo que comenzó como un taller compartido en el barrio de Malasaña se convirtió en un espacio donde la creatividad y la funcionalidad se encuentran. Sin inversores presionando por volumen, sin temporadas forzadas, solo el compromiso de hacer cada pieza mejor que la anterior.